El entusiasmo es el pan diario de la juventud. El escepticismo, el vino diario de la vejez. El entusiasmo es la sal del alma.
El entusiasmo es un motor, sencillamente indispensable a la perfección. El peor fracaso es la perdida del entusiasmo.
Cada producción de un genio constituye el producto de su entusiasmo. La capacidad de entusiasmo es signo de salud espiritual. Nada es tan contagioso como el entusiasmo.
Nada grande ha sido conquistado alguna vez sin el entusiasmo.
martes, 10 de junio de 2008
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HOLA A TODO ESTE MI BLOG LA PRIMAVERA
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